Tarta trufa de chocolate / Navidad


No sé a vosotros, pero a mí en Navidad me gusta estar en familia, y no solo con esa familia de sangre que nos ha tocado, sino con la familia que nosotros escogemos: los amigos. Es tiempo de muchas reuniones sociales, de comidas y cenas, de tomarse el vermut, de llamadas para felicitarse las fiestas, de abrazos y besos. Reconozco que me gusta mucho la Navidad y no quiero perderme nada por estar cocinando, por eso, este tipo de recetas como la que os traigo hoy, son las que más me gustan.  Recetas fáciles, que se hacen de forma rápida y sencilla y cuyo resultado es espectacular. No por ser una receta fácil tenemos porque renunciar a la presentación o al sabor, se puede tener todo y esta es la prueba de ello. Esta tarta os va a encantar. No solo porque está de escándalo, que lo está y mucho, si no porque no necesita horno, ni gelatina, ni mil cremas, ni nada de nada. Una base de galletas, una crema encima que se hace solo mezclando, y prácticamente ya vamos listos.

He hecho dos en estos días, una versión para adultos, que es la que os presento hoy, y otra para niños. En las notas, al final de la receta os lo explico todo. También he preparado unas trufas que son un auténtico vicio y que coloqué como decoración encima de la tarta, pero podéis poner lo que a vosotros os dé la gana. Como si no ponéis nada, no lo necesita. La tarta es espectacular por ella sola. 






TARTA TRUFA DE CHOCOLATE





Ingredientes para las trufas de chocolate y caramelo (opcional):
50g de azúcar
100ml de nata (35%MG)
40g de mantequilla con sal (en trozos)
200g de chocolate negro (mínimo 55% de cacao)


Ingredientes de la tarta:

Para la base:
200g de galletas (María, digestive, etc.)
70g de mantequilla fundida

Para la mousse de trufa:
500g de chocolate negro (mínimo 55% de cacao)
100g de miel 
100ml de baileys 
600ml de nata (35%MG)
Una pizca de sal

Para la capa superior de chocolate:
80ml de nata
80g de chocolate negro
20g de mantequilla con sal



Preparación:

Forramos un molde desmontable de 23cm de diámetro en los laterales con papel de horno o acetato (mejor este último) Podéis forrarlo también con papel, como si fuera un bastidor, en la base si queréis retirar la tarta del fondo del molde. Yo lo dejé tal cual (en las fotos se ve que va con el fondo del molde) Si utilizáis papel en los laterales, deberéis untar el molde previamente con mantequilla para que este se quede adherido y no se mueva.

Preparamos la base haciendo polvo las galletas y las mezclamos bien con la mantequilla fundida. Igual os parece que va un poquito escaso de mantequilla, pero de verdad que es preferible que la base se deshaga un poco a que quede esa capa dura que no hay forma de cortar (yo por lo menos lo prefiero) Extendemos las galletas por todo el fondo del molde, lo haremos haciendo un poquito de presión sobre ellas para dejar una capa firme y nivelada. Nos ayudamos del reverso de una cuchara o del culo de un vaso para ello. Una vez puestas las galletas, reservamos el molde en la nevera mientras proseguimos con la receta.

Para preparar la mousse de trufa, troceamos el chocolate y lo ponemos en un recipiente apto para el microondas. Añadimos la miel, el baileys y la sal. Introducimos al horno en tandas de 30 segundos, removiendo bien entre medias, hasta que el chocolate esté casi fundido. Removemos bien para que los trozos que quedan terminen de deshacerse con el calor residual. Reservamos hasta que el chocolate esté frío pero siga derretido.

Una vez el chocolate frío, montamos la nata hasta que esté firme y unimos ambas cosas (chocolate y nata) con movimientos envolventes hasta obtener una mezcla homogénea. Vertemos la mezcla sobre la base de galletas. Nivelamos la superficie con una espátula y llevamos a la nevera para que endurezca (unas 3-4 horas)

Pasado el tiempo (comprobamos que la superficie de la tarta está firme tocando con el dedo) preparamos la capa superior troceando el chocolate y lo reservamos. Calentamos la nata hasta ebullición (podemos hacerlo en el microondas) y la vertemos sobre el chocolate. Añadimos la mantequilla y dejamos reposar un minuto y a continuación mezclamos muy bien hasta obtener una mezcla brillante y homogénea. Dejamos que pierda totalmente el calor y ponemos esta mezcla encima de la mousse. Movemos el molde girándolo para que se reparta bien por toda la superficie. Devolvemos de nuevo a la nevera hasta que esta capa endurezca.

Desmoldamos la tarta y ya la tenemos lista, ahora podemos decorar o no la parte superior. A lo mejor en vuestras cajas de aguinaldo (los que tengáis) os vienen ya trufas o bombones o cualquier otra cosa que se preste para la decoración, o a vosotros se os ocurre otra cosa más de vuestro agrado pero, de verdad, las trufas que os voy a poner a continuación son de lo mejorcito que he probado en lo que a chocolate se refiere. No cuesta nada hacerlas, son muy sencillas de realizar y son además, un magnífico regalo si las envolvemos bien. Aunque no hagáis la tarta, o aunque decidáis decorar con otra cosa, hacerlas porque valen realmente la pena y lucirán un montón ante vuestros invitados.

Para preparar las trufas, troceamos el chocolate y lo ponemos en un bol. 
Calentamos la nata hasta casi ebullición y reservamos.
Ponemos un cazo a fuego medio con el azúcar y dejamos que se funda hasta obtener un caramelo. Retiramos del calor y añadimos la mantequilla y la nata en un chorro fino (esto lo haremos con muchísimo cuidado pues subirá mucho y podemos quemarnos) Devolvemos la mezlca al fuego y removemos continuamente hasta que todos los ingredientes estén bien integrados (unos pocos segundos). Vertemos la mezcla sobre el chocolate y removemos continuamente hasta que se funda por completo. Con ayuda de una cuchara, rellenamos moldes para bombones con esta mezcla. Damos unos golpes secos contra la superficie de trabajo para eliminar las posibles burbujas de aire y una vez alcanzada la temperatura ambiente, las llevamos al congelador hasta que estén bien firmes, momento en el que ya las podremos desmoldar y utilizar para decorar. (Dejar a temperatura ambiente para degustarlas.)



Notas:
  • El acetato es una lámina plástica que se encuentra con facilidad en las librerías
  • Podéis poner la miel sin miedo. No se nota para nada su sabor y suaviza el del chocolate.
  • Si queremos hacer la tarta para que la puedan consumir niños, sustituimos el baileys por leche con un par de cucharadas de azúcar moreno.
  • Importante que el chocolate esté frío a la hora de mezclarlo con la nata, sino se cortará la mezcla. No hay truco en esto, solo es cuestión de esperar a que pierda el calor y ya está.
  • Esta tarta podemos hacerla YA y tenerla congelada. Con trufas y todo. El día la sacamos y reservamos en la nevera hasta el momento de servir.
  • Las trufas de chocolate y caramelo, son algo más densas que las trufas tradicionales y menos que los bombones, digamos que son el término medio entre una cosa y la otra. ¡Vamos, que lo he clavado!😂 
  • ¡Espero que disfrutéis de la receta y nos vemos en la próxima!

Galletas de almendra / Navidad



Por medio del presente, se les informa que a partir del día de hoy, estaremos ausentes tomando un muy buen merecido descanso, para regresar con ustedes el 7 de enero de 2017.
Les deseamos Felices Fiestas, deseando para ustedes y sus familias lo mejor para el próximo Año 2017.

Atentamente: La lechuga, el pan integral, la verdura, la fruta, la leche desnatada, el pescado, el pepino, el apio, la col y el yogur.

PD: En nuestra ausencia, los atenderán con el mismo gusto de siempre, el solomillo, los langostinos, el pan francés, la mantequilla, las salsas, el pavo, la pierna de cordero, el puré, las galletitas, los turrones, las truchas, los polvorones y por supuesto, algún que otro traguito de vino, de cerveza, de anís del mono, de champagne, licores varios, ron, gin tonic...

Damos comienzo a la Operación Polvorón. 😂

Gracias por su atención y ¡FELIZ NAVIDAD!

Espero que os haya gustado mi mensaje de bienvenida a la Navidad. Me lo enviaron por whatsapp y me pareció una verdad tan verdadera que decidí compartirlo con vosotros.

No soy mucho de postres navideños, si os digo la verdad. No me atraen demasiado esas fuentes que lucen en las mesas, llenas de diferentes turrones, mazapanes, polvorones y demás postres varios tan representativos de estas fechas. A mí en Navidad, me plantas un buen arroz con leche y me tienes dando saltos un buen rato. ¡No me puede gustar más oye!

En cambio estas galletas son, sooooon, no sé cómo decíroslo. Absolutamente deliciosas, rústicas y preciosas, no digáis que no. Me encantan los postres que parecen salidos de la edad media (así hacen juego con la silla 😜) En serio, esta receta es para tener muy en cuenta. Yo duplicaré las cantidades llegado el momento para hacer una buena bandeja de ellas, porque sé, estoy segura, de que no quedarán ni las migas.



Galletas de almendra
(Adaptada de i-Recetas)


Ingredientes para la masa:

90g de harina de almendra o almendra molida
90g de harina de trigo de repostería
75g de azúcar glas tamizado
80g de aceite de oliva suave (no da sabor)
Media cucharadita de levadura química o impulsor
Media cucharadita de bicarbonato de sodio
Ralladura de medio limón
Media cucharadita de canela
Una pizca de sal

Además:
Almendras enteras con o sin piel
Una yema de huevo para pincelar
Guindas para decorar

Preparación:

Precalentamos el horno a 180ºC (sin aire) 160ºC (con aire)

Preparamos una bandeja de horno y la forramos con papel vegetal.

Unimos todos los ingredientes de la masa (excepto el aceite) y los mezclamos bien (esto podemos hacerlo con un tenedor o con unas varillas de mano) Añadimos el aceite y mezclamos bien con las manos hasta formar una masa bien unida. Dividimos la masa en pequeñas porciones de 8 o 10g y les damos forma de bola. Las colocamos en la bandeja del horno forrada con papel vegetal, unidas de tres en tres. Las pintamos con la yema de huevo batida (podemos ponerle a la yema un poquito de leche si os cuesta extenderla) Colocamos en el centro de cada bola una almendra entera (con la parte más puntiaguda hacía el centro o hacía el exterior, pero fijaros que lleven el mismo sentido) Al mismo tiempo que colocamos la almendra, aplastamos las bolas de masa con ellas hasta que la almendra quede encajada en la masa. Colocamos por último, un trocito de guinda en el centro para dar color.

Introducimos en el horno durante 15 minutos o hasta que veamos que doran y se agrietan.

Las retiramos del horno y con una espátula las colocamos sobre una rejilla para que terminen de enfriarse (cuidado al manipularlas en caliente pues están blandas) Servir.



Notas:

Con estas cantidades os saldrán unas 14 galletas.

Lo ideal es dejarlas reposar bien tapadas hasta el día siguiente que es cuando están más buenas porque mejora mucho su sabor.

No las tostar demasiado para que no queden duras. En mi horno son 15 minutos exactos de horneado pero puede variar de un horno a otro.

No hace falta decir que cuánto mejor sea la almendra, más ricas serán las galletas. 

¡Espero que os haya gustado la receta y nos vemos en la próxima!

Brioche de calabaza y nutella



Este espectacular brioche, os aseguro que aún es más rico que bonito. Hay que trabajar un poquito con esta receta eh, pero es muy ameno de hacer y os he preparado un paso a paso muy completo para que nadie tenga dudas (o las menos posibles) y os cuento todos los detalles que hay que tener en cuenta para obtener un resultado aceptable. Y digo aceptable porque a mí tampoco me ha quedado perfecto, pero no os digo donde están los fallos porque si no, os vais a fijar en ellos y es lo único que vais a ver.

Ya sabéis de mi afición de ponerle calabaza a las masas, y estando en plena época no podía menos que preparar alguna con ella y en este caso fui un poco a ciegas. Es la primera vez que hago esta forma y no tenía muy claro cómo quedaría porque ya sabéis que las masas al meterlas en el horno cobran vida, y vete tú a saber lo que podía salir de ahí, pero oye mira, estoy contenta, y al probarlo ya,  me terminé de enamorar.

El brioche queda espectacular, y en un principio iba a utilizar la masa sola pero al final la rellené con nutella y esto ya fue la perdición. Así como salió del horno le saqué la primera foto que habéis visto y luego ya lo partí y me comí la mitad (yo solita) así en caliente... ¡¡¡No me pude resistir!!! Os lo juro que os va a chiflar esta receta.

La forma de es de Valentina zurkan, esta rusa hace maravillas con las masas y aunque el resultado no está tan logrado como el suyo, hay que tener en cuenta que yo he utilizado otro tipo de masa y lo compliqué aún más al ponerle relleno, pero...¡A mí que no me lo cambien!




Brioche de calabaza y nutella



Ingredientes para la masa:

60ml de leche
1 huevo batido + una yema
60g de azúcar común
10g de levadura fresca de panadería
110g de puré de calabaza (ver notas)
380g de harina de fuerza
6g de sal
80g de mantequilla a punto pomada (blanda)

Además:
Nutella

Preparación:

La noche anterior, ponemos en el bol de nuestra batidora (o en cualquier bol si lo vamos a hacer a mano) la leche (mejor si no está fría de la nevera) desmenuzamos en ella la levadura y le añadimos el huevo y la yema batidos, el azúcar, el puré de calabaza, la harina y por último la sal. Colocamos el gancho amasador y comenzamos a unir los ingredientes (Si lo hacemos a mano, nos toca mancharnos y hacerlo nosotros) Trabajaremos la masa hasta que todo se una y se forme una bola de masa suave. (10/12 minutos) Llegados a este punto, añadimos la mantequilla en pequeños trozos, amasando bien entre cada adición hasta integrarla por completo. Untamos un recipiente amplio con aceite y colocamos la masa dentro. Tapamos con papel film y llevamos a la nevera hasta el día siguiente.

Pesamos la masa (casi 800g me salieron a mí) y la dividimos en 4 partes iguales. Boleamos cada una de ellas, obteniendo 4 bolas de masa de igual tamaño. Tomamos una, la depositamos sobre una superficie enharinada y la estiramos con ayuda de un rodillo para formar un círculo de 21cm de diámetro. Nos ayudamos de un plato, fuente, molde o lo que sea para tomar la medida y recortamos el sobrante con un cortador de pizza o un cuchillo que esté bien afilado.


Cómo podéis ver en las imágenes, he usado un molde como guía. Lo que hago, para no tener que desperdiciar mucha masa es, voy estirando y voy colocando el molde y justo cuando cubro el tamaño, paro de estirar y recorto. Así la masa sobrante es la mínima posible. 
Hacemos lo mismo con las 3 bolas de masa restantes. Obteniendo así, 4 discos de masa del mismo diámetro.

En una superficie plana colocamos, encima de un papel de horno, el primer disco de masa. Encima ponemos dos buenas cucharadas de nutella (la nutella para extenderla mejor, le damos un golpe de calor en el microondas, así quedará más diluida, facilitándonos el trabajo) con una pequeña espátula la extendemos por toda la superficie, pero mejor si no vamos muy al borde para no "guarrear" después mucho la masa.


Nos toca hacer lo mismo con el disco de masa número 2. Lo colocamos encima del anterior, cubriendo la primera capa de nutella. En el centro volvemos a poner dos buenas cucharadas de nutella, y de nuevo la extendemos por toda la superficie.


Es el turno del disco número 3. Lo mismo. Lo colocamos encima del anterior, cubriendo la segunda capa de nutella. En el centro volvemos a poner dos buenas cucharadas de nutella, y de nuevo la extendemos por toda la superficie. 


Llega el turno del último disco de masa. Este tan solo lo colocamos encima de todo lo anterior y ahora viene un truquito que os cuento. En este punto llevamos la masa a la nevera una media horita más o menos. De este modo, la nutella endurece, lo que luego no solo nos facilitará el cortado de la masa, si no que, además, evitaremos ensuciarla, estropeando el aspecto final. Así que venga, a la nevera con ella.


Bueno, pues ahora que la masa ha reposado (si ponemos la mano encima ya notamos la dureza de la nutella) vamos a pasar a darle forma.

Marcamos, repito, marcamos (¡solo marcar!) con un cuchillo 4 cortes perpendiculares sobre la masa, que darán lugar a 8 triángulos iguales.

Ahora que tenemos la cosa segura, cortamos, ahora sí, por las marcas que hemos hecho antes, peeeero sin llegar a los extremos. Los triángulos deben quedar unidos por el borde de la masa. ¿Se ha entendido?


Vale, pues ya tenemos nuestro brioche dividido en 8 triángulos iguales pero que están unidos por el borde. Ahora lo que tenemos que hacer es, con el palo de una cuchara o algo que sirva para este fin, hacer presión en el medio de cada uno, para que los cortes hechos se abran por ellos mismos dejando al descubierto las diferentes capas. Lo vemos en fotos:


Se ve perfectamente, ¿no? En el centro de cada triángulo (en los cortes no, en el centro) y con ayuda del palo cilíndrico de una cuchara, he hecho presión, calcando todo lo posible para que con este gesto, los cortes hechos anteriormente se abran por sí mismos y muestren todas sus capas. 

Ahora introducimos la mano por dejado de cada triángulo para terminar de abrir bien los cortes y si alguno no lo hemos cortado bien antes, lo hacemos ahora (yo tuve que hacerlo en un par de ellos, así que repasarlos todos)


Ahora cortamos unos 3 cm desde el borde exterior hacia arriba cada triángulo, lo haremos por donde hemos hecho presión (¡por los cortes no!) De este modo los triángulos quedan sueltos por la parte exterior pero seguirán unidos en el centro de la masa.


Ahora tomamos cada triángulo por su base, unimos las puntas hacia adentro y lo soltamos.


Una vez todos los triángulos unidos por la base, es el momento de pararnos a colocarlo todo bien. Esas puntas feas de la unión de los triángulos, las remetemos hacia adentro, para que queden redondeadas, colocamos bien cada uno, miramos que en su conjunto final, nos quede un círculo más o menos bien hecho y que cada triángulo, que ahora ya no lo son, nos haya quedado bien. En definitiva, terminamos de pulirlo todo, porque de lo bien que lo hagamos aquí, dependerá lo que luego nos salga del horno. Mi resultado es muy mejorable, pero por lo menos debemos dejarlo así:


Una vez listo, lo pintamos con huevo batido, y ahora, no antes, precalentamos el horno a 200ºC. Cuando alcance la temperatura metemos nuestro brioche dentro, bajamos el calor a 160ºC (con aire) 180ºC (sin aire) y lo dejamos unos 30 minutos hasta que esté bien doradito. Retiramos y dejamos enfriar (o no)


Notas:

Podemos hacer la receta toda del tirón, sin llevar la masa toda a la noche a la nevera, pero yo utilizo mucho este sistema porque me organizo mejor, acorto el tiempo de espera porque mientras duermo ya se hace el levado, y la masas quedan mucho mejor de esta forma, pero si lo preferís, hacéis la masa y una vez lista la tapáis y la dejáis reposar en un sitio templado alejado de corrientes de aire (dentro del horno es un buen sitio) hasta que aumente el doble su volumen (esto dependerá en gran medida de la temperatura ambiente, pero puede llevar horas) y continuáis con la receta del mismo modo como os le he explicado.

Para hacer el puré de calabaza, tomamos una calabaza de la variedad butternut (es la que se encuentra más fácilmente en los mercados) La limpiamos, la partimos al medio y la colocamos en una bandeja de horno con la piel hacia arriba. La metemos al horno precalentado a 180ºC hasta que esté tierna (unos 45 minutos) retiramos la carne con ayuda de una cucharada, desechando la piel y la trituramos. Podemos guardarla en  botes en el congelador.

Y tanto rollo y explicación para deciros que Valentina tiene un vídeo donde da forma a un pan como lo he hecho yo con el brioche. Podéis verlo pinchando AQUI

Y cómo diría mi madre: ¡¡me dais más trabajo que tener 6 hijos!! Así que, que no me entere yo que no hacéis la receta.

¡Nos vemos pronto!

Bizcocho de piña y mascarpone



Este bizcocho de piña y mascarpone es uno de mis favoritos y sé que os va a encantar. Sumamente delicado en su textura, es muy muy suave y de un sabor exquisito. Hace años que lo preparo en casa y hace años también que guardaba la receta en borradores y no ha podido ser hasta hoy que ha visto la luz. ¡Nunca me ha dado tiempo a sacarle las fotos!

Podéis ponerle cualquier otra fruta en la superficie, pero con las rodajas de piña se crea un diseño muy bonito con el aumento de la masa durante el horneado, y además, esta fruta combina perfectamente, que no es solo porque quede bonito, realmente está buenísimo con piña.

Es muy facilito de hacer y  a pesar de llevar solo dos huevos, sale cantidad suficiente para 8 o 10 raciones. Este bizcocho no me gusta que quede muy alto por eso siempre lo hago en un molde redondo de  24 cm de diámetro. Pero vosotros podéis hacerlo a vuestro gusto.






Bizcocho de piña y mascarpone
(Adaptada de giboncook)


Ingredientes: 

 200g de harina de trigo de repostería
130g de azúcar común
2 huevos M
16g de levadura química o impulsor
Una tarrina de queso mascarpone (250g)
80ml de aceite de girasol u oliva suave  (ninguno da sabor)
1 pizca de sal 
6 rodajas de piña en su jugo

Además:
Azúca glas para espolvorear (opcional)
Brillo para tartas (opcional)

Preparación:
  • Precalentamos el horno a 160ºC (con aire) 180ºC (sin aire)
  • Untamos de mantequilla y espolvoreamos de harina un molde redondo de 24 cm
  • Con ayuda de unas varillas eléctricas batimos los huevos con el azúcar hasta que esponjen (unos dos minutos)
  • Sin dejar de batir, añadimos el aceite en un chorro fino, y a continuación, la mitad del queso mascarpone (125g)
  • Añadimos la harina tamizada con la levadura y la sal, mezclando lo justo y necesario para integrarla y a continuación incorporamos el resto del mascarpone, batiendo hasta obtener una crema homogénea.
  • Vertemos la mezcla en el molde (la extendemos con una espátula y damos unos golpes secos contra la superficie de trabajo para eliminar las posibles burbujas de aire) y colocamos encima, sin presionar, las rodajas de piña.
  • Introducimos al horno durante 45 minutos o hasta que esté cocido. 
  • Retirar, dejar reposar 15 minutos y desmoldar con mucho cuidado sobre una rejilla para que termine de enfriarse. 
  • Una vez frío, podemos espolvorearlo con azúcar glas y pintar las rodajas de piña con brillo para tartas para un acabado más estético.

Notas:
Es recomendable secar con papel absorbente las rodajas de piña antes de incorporarlas al bizcocho para que no suelten el jugo durante la cocción y estropear así la superficie.

Si disponéis de un molde desmontable, perfecto, sino, forrarlo con papel vegetal dejando sobrante por los bordes para poder tirar de él y que no se parta el bizcocho al desmoldarlo.

Cookies de chocolate



Estas galletas se suben al top 5 en mi lista de galletas preferidas. Lo tengo claro.
A partir de ahora, cuando quiera, necesite o desee unas galletas de chocolate para casa, para sorprender o para regalar, ésta es, sin duda, la receta que voy a hacer. Ni miro, ni busco más. ¡Son espectaculares, de presencia, de sabor y de todo!

Fáciles, ingredientes que siempre tengo en casa y se hacen en un periquete. No descarto que estas otras galletas os dejen más contentos ;-) pero si no queréis arriesgar tanto, esta será sin duda vuestra mejor opción.



Cookies de chocolate


Ingredientes (para 15 cookies de tamaño medio):

110g de chocolate negro (Mínimo 55% de cacao)
30g de mantequilla con sal
1 huevo M
80g de azúcar moreno
55g de harina de trigo
1/2 cucharadita de café, de levadura química o impulsor
1 cucharada de postre de café soluble
1 cucharadita de vainilla en pasta
50g de chips de chocolate
50g de chocolate negro troceado



Preparación:
  • Precalentamos el horno a 160ºC (con aire) 180ºC (sin aire) y preparamos una bandeja de horno forrada con papel vegetal.
  • Colocamos los 110g de chocolate picado junto la mantequilla en un recipiente apto para el microondas y los fundimos en tandas de 30 segundos hasta que el chocolate esté casi derretido, (terminará de deshacerse mientras removemos). Intentaremos no calentarlo demasiado. Reservamos.
  • En un recipiente aparte, batimos el huevo con el azúcar, el café y la vainilla hasta que obtengamos una mezcla homogénea y esponjosa (unos dos minutos)
  • Agregamos el chocolate reservado (que no estará muy caliente) y mezclamos bien.
  • Por último, incorporamos la harina con la levadura previamente unidas y tamizadas. Mezclamos hasta integrar e incorporamos los chips de chocolate. Removemos para distribuirlos de forma homogénea. 
  • Colocamos la masa en una manga pastelera o en su defecto utilizaremos una cuchara y depositamos montoncitos de masa en la bandeja de horno, separados entre sí. (Los extendemos un poco si vemos que le cuesta, intentando dejarlos con forma circular pero no pasa nada si no nos quedan todas iguales, recordad que son caseras)
  • Colocamos en la superficie de cada galleta trocitos de chocolate y horneamos unos 12/15 minutos hasta que las galletas estén agrietadas y brillantes.
  • Dejamos reposar 5 minutos fuera del horno y las retiramos con ayuda de una espátula para que terminen de enfriarse sobre una rejilla. Servir.



Notas:
Conservaremos las galletas en un bote hermético.
El café en este caso no da sabor, pero intensifica el sabor del chocolate
Las galletas tienen el exterior crujiente y el interior ligeramente blando. ¡Son deliciosas!
¡Espero que disfrutéis de la receta y nos vemos en la próxima!

Tarta "fantasma" de chocolate. Halloween


¡Qué fácil es de hacer esta tarta! Y para los amantes del chocolate será el no va más. Es espectacularmente DELICIOSA. Además es de esas tartas que no resulta nada empalagosa y se monta enseguida, porque como ya veis, la decoración no tiene misterio alguno. Hay que preparar varias cosas pero todas ellas son muy sencillas de realizar. El bizcocho de chocolate no es un bizcocho cualquiera, es El Bizcocho. ¡Realmente espectacular!. La receta es de Sweetapolita y si no lo habéis probado aún y necesitáis un bizcocho de chocolate super tierno y jugoso, os aseguro que este será vuestro bizcocho favorito para siempre. Para crema de relleno una ganache, que no es más que unir chocolate con nata, y para los fantasmitas de merengue, tan solo hay que batir claras con azúcar, y como es lo que más tiempo de horno lleva, los dejaremos listos la noche previa.


Hice la receta entera del bizcocho y se hornea en tres moldes redondos de 18cm. Como vi que me iba a salir mucha tarta para los comensales que éramos, solo utilicé dos que partí al medio, obteniendo los 4 discos de bizcocho que veis en las fotos. El tercer bizcocho lo tengo bien envuelto en papel film en el congelador, que ya lo usaré para otra cosa. Os lo digo para que contéis con ello. Podéis hacer como hice yo, o poner los tres bizcochos que os van a salir con la receta sin partir, así enteros también quedará bien. Pero venga, que os lo explico como Dios manda.




TARTA "FANTASMA" DE CHOCOLATE

Ingredientes para los fantasmas de merengue:
90g de claras a temperatura ambiente
180g de azúcar glas tamizado
Una pizca de sal

Ingredientes para el bizcocho de chocolate:
285g de harina de repostería
470g de azúcar común
90g de cacao puro en polvo
12g de bicarbonato de sodio
10g de levadura química o impulsor
8g de sal (sí, yo también creí que era mucho, pero no)
300ml de buttermilk
180ml de café
160ml de aceite de girasol u oliva suave (ninguno de los dos da sabor)
3 huevos M a temperatura ambiente
Una cucharadita de vainilla en pasta o esencia o el interior de una vaina (lo que tengáis)

Ingredientes para la ganache:
400g de chocolate negro para fundir
400ml de nata 35% MG
Una pizca de sal

Además:
Ojos de azúcar (opcional)





Preparación:

Comenzamos preparando los fantasmas de merengue y para ello lo primero que haremos será precalentar el horno a 80ºC sin aire.
Colocamos las claras en el bol de nuestra batidora junto con la sal y comenzamos a batir a velocidad alta hasta que estén a punto de nieve (que al darle la vuelta al bol no se caigan) En ese momento empezamos a añadir el azúcar glas (que tendremos tamizado) cucharada a cucharada, batiendo bien entre cada adición, así hasta incorporarlo todo. Una vez el azúcar añadido, continuamos batiendo hasta obtener un merengue brillante y firme.

Colocamos el merengue dentro de una manga pastelera provista de una boquilla redonda lisa, si no disponemos de ella, colocamos el merengue dentro de una bolsa de congelar y cortamos una de las esquinas (es lo que hice yo). En una bandeja de horno forrada con papel vegetal, vamos depositando montoncitos de merengue formando así los fantasmas. Introducimos en el horno durante 90 minutos y dejaremos en el interior con el horno apagado hasta que enfríen por completo (mejor hacerlo la noche anterior y los dejamos en el horno hasta el día siguiente)  

Para preparar el bizcocho, empezamos por precalentar el horno a 160ºC (con aire) 180ºC (sin aire)
Engrasamos 3 moldes redondos de 18cm de diámetro y los forramos con papel vegetal en su base y laterales. Engrasamos también el papel.
Unimos y mezclamos los ingredientes secos (la harina, el cacao, el azúcar, el bicarbonato, la levadura y la sal) en un recipiente aparte ponemos los líquidos y los mezclamos (los huevos batidos, el buttermilk, el café, el aceite y la vainilla) Ahora sí, unimos todos los ingredientes, mezclando sin batir, y repartimos la masa en los tres moldes. (Os saldrán unos 550g de masa para cada uno)
Introducimos al horno hasta que estén cocidos, unos 40 minutos aproximadamente. Comprobaremos su cocción introduciendo un palo de brocheta en el centro de cada bizcocho, si sale limpio están listos. Los dejamos reposar 15 minutos y los desmoldamos sobre una rejilla dándoles la vuelta, de modo que la base nos quede hacia arriba. Dejamos enfriar por completo.

Mientras los bizcochos enfrían, preparamos la ganache. En un recipiente amplio, ponemos el chocolate troceado y reservamos. Llevamos un cazo al fuego con la nata y la sal hasta que alcance ebullición, retiramos del calor y vertemos sobre el chocolate reservado. Dejamos reposar 2 minutos y batimos con ayuda de un batidor de varillas manual hasta que todo el chocolate se funda y obtengamos una mezcla homogénea (en este punto, cuando el ganache está líquido, aproveché para dibujar los ojitos de los fantasmas, mojando un palillo en el chocolate y dibujando los ojitos en el merengue). Dejamos enfriar y lo reservamos en el frigorífico 1 o 2 horas hasta obtener la textura deseada para rellenar.

Montaje de la tarta:
Como os expliqué al inicio, usé solo dos de los tres bizcochos, pero podéis utilizar los tres si así lo deseáis, solo os saldrá más cantidad de tarta, esa es la única diferencia, y que los tendréis que poner sin partir, puesto que no tendréis tanta ganache como para rellenar todas las capas.

Con ayuda de una lira o cuchillo, nivelamos los bizcochos se fuese necesario. Si vamos a emplear solo dos bizcochos, los partimos al medio para obtener 4 bizcochos iguales. Introducimos parte de la ganache de chocolate en una manga pastelera provista de una boquilla redonda y grande, o la introducimos en una bolsa de congelar y cortamos una de sus puntas de modo que nos quede una abertura un poco amplia (fue lo que yo hice) 

Colocamos la primera capa de bizcocho en la fuente o plato donde vayamos a servir la tarta. Disponemos un cordón de ganache alrededor de todo el borde exterior del bizcocho y cubrimos el interior con más ganache a cucharadas. Lo distribuimos de forma uniforme con ayuda de una pequeña espátula. Colocamos otro disco de bizcocho y repetimos la misma operación hasta colocarlos todos. Terminando con una fina capa de ganache que alisaremos con una espátula. 

En la parte superior colocamos los fantasmas de merengue y como decoración adicional, entre las capas de bizcocho colocaremos los ojitos de azúcar ayudándonos para fijarlos de un poquito de ganache.





Notas:

Si no disponéis de buttermilk, lo podéis preparar vosotros mismos. En un vaso medidor ponemos 20ml de zumo de limón. Rellenamos con leche hasta obtener los 300ml necesarios para esta receta. Removemos y dejamos reposar 10 minutos. Ya tenemos listo nuestro propio buttermilk.

Los ojos de azúcar son opcionales. Yo los puse porque los tengo, sino, habría utilizado mini lacasitos blancos y hubiera dibujado la pupila del mismo modo que los ojitos de los fantasmas. 

Con las cantidades que os he puesto para el merengue os saldrán fantasmas para repartir a todos los niños en la noche de halloween :-) Podéis, si queréis, hacer la mitad de la receta, u hornear, ya puestos, otras formas para otras decoraciones. O hacerlos todos, aguantan muy bien el paso del tiempo guardados en un bote de cierre hermético y si los partís quedan estupendos si los incluimos en otros postres, como cremas y un buen ejemplo de ello es, el Eton mess

También podemos dejar lista la noche previa la ganache y el bizcocho y tiempo de enfriado que adelantamos. Si la ganache está demasiado dura, le damos un golpe de micro y la mezclamos bien hasta obtener la textura deseada. No tiene pérdida.

Resumiendo, porque así tan explicado parece más de lo que es. Hacemos el merengue, la ganache y los bizcochos la noche previa. El día montamos y listo. El montaje no lleva más de 5 minutos.

Bueno, y esto es todo. Espero que lo paséis de miedo en halloween y desde aquí ya estamos pensando en las recetas de Navidad... El tiempo vuela, así que, aprovechadlo!!! Nos vemos pronto! 

Tartaletas bakewell



La tarta bakewell es una de mis favoritas, sin duda. Es originaria de Gran Bretaña y consiste en una base de masa quebrada o brisa, cubierta de una capa de mermelada (en su versión más tradicional) y otra capa de una crema de almendras, cuya elaboración es muy similar a la de los bizcochos de mantequilla. Muy esponjosa y jugosa, y un bocado exquisito, desde luego. Es tan deliciosa como contundente y con un poco tendremos bastante, por eso casi siempre que la preparo la hago en versión tartaleta.

La capa de mermelada se puede sustituir por cualquier otro relleno a nuestro gusto, pero para que en su conjunto no resulte excesivamente dulce, es mejor emplear un relleno con un toque ácido. En esta ocasión empleé unas frambuesas que vi en el supermercado ya que es una fruta que me encanta, y aportan ese sabor y acidez que combina tan bien con la crema de almendras.


Es un postre muy conocido y seguramente muchos de vosotros ya lo habréis probado y hasta incluso tendréis vuestra propia versión de la receta, pero para los que no lo conozcan o no se hayan atrevido aún a prepararla, no lo demoréis más porque es absolutamente exquisita y su elaboración no entraña dificultad alguna.





TARTALETAS BAKEWELL
(para tres tartaletas de  12cm de diámetro)




Ingredientes para la masa quebrada:
125g de harina
75 de mantequilla fría cortada en taquitos
30g de azúcar glas
20g de almendras molidas o harina de almendra
1 yema de huevo M
Una pizca de sal

Ingredientes para la capa de frambuesa:
80g de frambuesas frescas
Una cucharada sopera de azúcar común
Una pizca de sal
(Podemos sustituir estos ingredientes por mermelada comercial)

Ingredientes para la crema de almendra:
50g de mantequilla a temperatura ambiente
40g de azúcar glas
50g de almendra molida o harina de almendra
1 huevo M
10g de harina de trigo de todo uso
Unas gotas de extracto o esencia de almendras (opcional)
Una pizca de sal
Un puñado de almendras laminadas



Preparación:

Comenzamos preparando la masa quebrada. Si disponemos de un robot de cocina, colocamos todos los ingredientes y accionamos unos pocos segundos hasta que empiecen a unirse. Si vemos que no se unen porque la masa está demasiado seca, agregamos unas gotas de agua fría, las justas y necesarias para que los ingredientes cohesionen. Si lo hacemos de forma manual,  mezclamos la harina, la almendra, el azúcar y la sal y lo colocamos en la encimera en forma de volcán. En el hueco central colocamos la mantequilla cortada en taquitos. Mezclamos con las yemas de los dedos frotando la mantequilla con la harina hasta integrarla ligeramente y por último agregamos la yema de huevo uniendo todo hasta obtener una masa, sin trabajarla en exceso, solo lo justo y necesario para que los ingredientes se unan. Si es necesario añadimos un poco de agua fría como en el caso anterior.

Unimos la masa en una bola (sin amasarla, solo unirla) la aplanamos y la envolvemos en papel film. La dejamos reposar media hora en la nevera, y transcurrido el tiempo la estiramos sobre la encimera enharinada o entre dos papeles de horno (escoged el método que os sea más cómodo) Le daremos un grosor de unos 3mm y cortamos 2 circunferencias cuyo diámetro debe ser mayor que el de los moldes de las tartaletas para poder cubrir el fondo y los laterales. La masa sobrante, la unimos de nuevo, la estiramos, y cortamos la tercera circunferencia. Forramos con la masa los moldes que tendremos previamente engrasados, los envolvemos en papel film y los llevamos al congelador un mínimo de una hora. (Siempre que tengo que forrar moldes con masa quebrada, lo hago la noche previa a la elaboración y los mantengo en el congelador hasta el momento en que me ponga con la receta, de este modo, al estar la masa congelada, me aseguro que no perderá su forma durante el horneado)

Una vez la masa lista, colocamos sobre ella un poco de papel vegetal y rellenamos con alguna legumbre seca, en mi caso he puesto habas. Con esto impedimos que la masa se abombe durante la cocción. Introducimos a horno precalentado a 160ºC (con aire) 180ºC (sin aire) durante 15 minutos. Pasado el tiempo, retiramos las legumbres y el papel y llevamos de nuevo al horno 5 minutos más para que la base termine de cocerse. Retiramos y reservamos.



Para la capa de frambuesas, ponemos un cazo al fuego con la fruta, el azúcar y la sal y removemos constantemente hasta que la mezcla comience a espesar (unos 5 minutos aproximadamente) Retiramos, dejamos que pierda calor y colocamos una cucharada en la base de nuestras tartaletas. Reservamos.

Para la crema de almendras, batimos la mantequilla con el azúcar glas y la sal hasta que se forme una crema. Añadimos el huevo y la esencia y batimos bien para que se mezclen perfectamente. Por último añadimos la almendra y la harina y batimos lo justo para que se integren. Colocamos esta crema en una manga pastelera y la ponemos encima de la capa de frambuesas, formando una espiral. Con una pequeña espátula, alisamos la superficie de la crema. Espolvoreamos la superficie con la almendra laminada y horneamos 20-25 minutos hasta que la superficie esté dorada. Retiramos, dejamos enfriar y podemos servir espolvoreado de azúcar glas.



Notas:

Hornear una base de masa en vacío, antes de añadir el relleno, como hemos hecho en esta receta, es lo que se conoce como hornear a ciegas o en blanco. Esto ayuda a crear una corteza más crujiente, que no se humedecerá al colocarle el relleno y que no estará cruda al cocerse el relleno en menos tiempo del que necesita la masa. Cuando hago masa quebrada, siempre hago una buena cantidad para proveerme de tartaletas y bases de tarta, así acorto la elaboración de cualquier postre de este tipo y no me da tanta pereza al tener la base ya hecha. Las guardo bien cubiertas en papel film y dentro de una bolsa en el congelador. Aguantan así meses.

Espero que desfrutéis de la receta y nos vemos en la próxima.

Tarta de chocolate, caramelo y cacahuetes (Sin horno)


El verano pasado ha sido apoteósico en Galicia, en especial en las rías baixas. Hemos tenido unas temperaturas históricas, con un calor al que estamos poco acostumbrados. La tarta de hoy la hice un día que marcaba 37ºC. Literalmente se desintegraba a medida que pasaban los minutos fuera de la nevera. Cómo me costó sacarle las fotos y fue casi un milagro conseguir desmoldarla sin que se rompiese, pero aguantó estoicamente la postura y se dejó hacer.

Qué deciros de la receta. Es un manjar para los amantes del chocolate. Lo tiene todo: Base de oreo, una maravillosa salsa de caramelo casera, unos tropezones en forma de cacahuetes salados que le quedan espectaculares, cubiertos de una exquisita ganache de chocolate y por si esto fuera poco, coronada con galletas pretzel que le dan un toque crocante. Yo no le pondría nada más, creo... 

Es muy fácil de hacer, no necesita horno y si nos faltan las galletas, pues no se las ponemos, no pasa nada por esto, la tarta estará igualmente deliciosa. Podemos sustituir los cacahuetes por conguitos por ejemplo, aunque viene a ser lo mismo, o poner lacasitos si es para niños y los podemos utilizar también para la decoración. También podemos servirla acompañada de un poco de nata montada pero esto ya para los súper golosos. Combinarla con los que más os guste, sutituir ingredientes si alguno no es de vuestro agrado pero no dejéis de hacerla porque es un auténtico pecado de lo buena que está.




Ingredientes para la base (molde redondo desmontable de 18cm):
160g de galletas oreo
40g de mantequilla a punto pomada

Para la salsa de caramelo:
150ml de nata 35% MG
100g de azúcar blanco
50ml de agua
50g de mantequilla 

Capa de chocolate:
150ml de nata
150g de chocolate negro
30g de mantequilla
Una cucharadita de café soluble
Una pizca de sal

Además:
60g de cacahuetes salados
Galletas pretzel


Preparación:

Empezamos preparando la base. Trituramos las galletas hasta hacerlas polvo, las mezclamos con la mantequilla a punto pomada y las colocamos, haciendo presión, sobre la base y los laterales del molde. Si queremos una base crujiente, la horneamos 10 minutos a 180ºC, sino, la metemos en la nevera mientras seguimos con la receta.

Preparamos la salsa de caramelo del siguiente modo: Calentamos la nata hasta casi ebullición y reservamos. Llevamos un cazo a fuego medio con el agua y el azúcar (en este orden para evitar la formación de cristales)  hasta que el azúcar se disuelva y tome color caramelo. Llegados a este punto, retiramos del fuego y añadimos la nata con muuuucho cuidado pues echará mucho humo y subirá un montón, con lo que corremos riesgo de quemarnos. Una vez toda incorporada añadimos la mantequilla y devolvemos de nuevo al fuego hasta que todos los ingredientes se integren y la mezcla comience a espesar. Retiramos y dejamos que pierda calor (con el reposo la salsa espesará considerablemente) Vertemos la salsa sobre la base de galletas hasta cubrir el fondo (debería sobrarnos un poco) y encima de esta colocamos los cacahuetes salados distribuyéndolos de forma uniforme. Reservamos en la nevera mientras preparamos la capa de chocolate.

Colocamos en un recipiente el chocolate troceado, el café, la sal y la mantequilla. Reservamos. Ponemos la nata en un recipiente al fuego y llevamos a ebullición, retiramos del calor y la vertemos sobre el chocolate reservado. Dejamos reposar un minuto y removemos enérgicamente hasta obtener una crema homogénea y brillante.

Vertemos en la base de galleta, sobre la crema de caramelo y cacahuetes. Colocamos las pretzel si lo deseamos y dejamos en la nevera un mínimo de tres horas. Desmoldar y servir.


Notas:

La salsa de caramelo es absolutamente deliciosa. Si todavía no la habéis probado, no dejéis pasar más tiempo, pues es muy fácil de elaborar y una vez hecha aguanta un montón de tiempo si la conservamos en un bote de cierre hermético en la nevera. Si queremos alargar mucho más su conservación también podemos congelarla durante 3 meses. Generalmente, utilizo mantequilla con sal para elaborarla pero no lo he hecho así en esta ocasión porque ya va incorporada en los cacahuetes. Pero si la queréis emplear para otra cosa, os recomiendo utilizar mantequilla con sal o que añadáis a la receta media cucharadita.

Podemos variar la textura de la salsa de caramelo según el uso que le vayamos a dar de diferentes formas. Imaginemos que la queremos utilizar para salsear helados, bizcochos, tortitas, endulzar bebidas o como acompañamiento de alguna tarta, pues una vez añadidos todos los ingredientes la llevamos de nuevo al fuego como se indica en la receta y en cuanto estén integrados la retiramos. Si por el contrario la queremos como capa en una tarta o pastel, como en este caso, necesitamos que esté más espesa y la dejaremos cocer un poco más de tiempo. Tened en cuenta que al enfriar espesa considarablemente. Otra forma de dejarla más o menos líquida es aumentando o disminuyendo la cantidad de nata, aunque yo prefiero jugar con el tiempo de cocción. Si una vez terminada y fría la salsa, nos ha quedado demasiado líquida para el uso que le queremos dar, será suficiente con devolverla al fuego y dejarla cocer un poco más para conseguir la textura deseada.

Espero que os haya gustado la receta de hoy y nos vemos en la próxima. ¡Un abrazo!

Bizcocho de castañas y chocolate




Ya es otoño, y como podéis ver, me he metido de lleno en él gastronómicamente hablando. A partir de ahora, toca cocinar con castañas, calabaza, disfrutar de una mis frutas preferida, la granada! Me encantan. Toca hacer membrillo, compota y tartas de manzana, ver a mi madre devorar los caquis y a mi marido comer setas a tutiplén. Tiempo de pelar mandarinas para Gael, y de terminar hasta el gorro del anuncio de El Corte Inglés (¡qué pesados!)

El bizcocho de hoy lleva castañas entres sus ingredientes y es lo que hace la receta un poco liosa, porque hay que pelarlas para cocerlas, pero ese pequeño esfuerzo vale totalmente la pena, no solo para poder hacer este bizcocho que es absolutamente delicioso, si no porque las castañas una vez cocidas, se pueden congelar, y así las tendremos listas para próximas recetas.

Al final de la receta, en las notas, os explico el proceso que yo sigo para cocerlas, aunque no descarto hacer un paso a paso porque las castañas cocidas es uno de mis bocados favoritos, y debería tenerlo en el blog como una receta más. Bien se lo merece.




BIZCOCHO DE CASTAÑAS Y CHOCOLATE



Ingredientes para la masa del bizcocho:
200g de chocolate fondant
200g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente (blanda)
150g de azúcar moreno
30g de miel
200g de harina de trigo de repostería
3 huevos M (a temperatura ambiente)
100ml de leche entera
16g de levadura química o impulsor
Una pizca de sal
100g de chips de chocolate
100g + 50g de castañas cocidas (ver notas)

Ingredientes para el glaseado:
80g de chocolate negro para fundir
80ml de nata 35% materia grasa
15g de mantequilla con sal



Preparación:
  • Empezamos cociendo las castañas (ver notas al final de la receta) 
  • Precalentamos el horno a 160ºC (con aire) 180ºC (sin aire)
  • Una vez las castañas cocidas, las pelamos y las trituramos con la leche hasta obtener un puré. Reservamos.
  • Troceamos el chocolate y lo fundimos al baño María o en el microondas en tandas de 30 segundos removiendo bien entre medias. Reservamos.
  • Colocamos en el bol de la batidora la mantequilla en trozos, el azúcar moreno y la miel. Batimos a velocidad media-alta hasta que la mezcla esponje (unos 5 minutos) con una espátula raspamos los laterales y el fondo del bol dos veces durante este proceso para asegurarnos de obtener una crema homogéna.
  • Añadimos los huevos de uno en uno, sin añadir el siguiente hasta que el anterior haya desaparecido por completo en la mezcla. (Si la crema adquiriese el aspecto de haberse cortado, añadimos dos cucharadas de la harina que se incluye en los ingredientes y proseguimos con la receta) 
  • Agregamos el chocolate fundido reservado que ya no estará caliente (aseguraros de esto)
  •  Incorporamos, sin dejar de batir, la mezcla de leche y castañas.
  • A continuación, agregamos la harina tamizada con la sal y la levadura. Batimos lo justo y necesario para integrarla (no sobre batir la mezcla para que no se desarrolle el gluten de la harina y nos quede duro el bizcocho)
  • Agregamos los chips de chocolate y los tropezones de castaña, si hemos decidido ponérselos (ver notas) integramos con una espátula de silicona.
  • Vertemos la mezcla en un molde tipo corona previamente engrasado. Damos unos golpes secos con el molde sobre la encimera para nivelar la masa y eliminar las posibles burbujas de aire. 
  • Introducimos al horno durante 50 minutos aproximadamente (comprobar la cocción a partir del minuto 45 pinchando en el centro con un palo de brocheta)
  • Retiramos y dejamos reposar 15 minutos. Desmoldamos sobre una rejilla para que termine de enfriarse
  • Preparamos el glaseado colocando en un recipiente apto para el microondas la nata y el chocolate troceado. Calentamos en tandas de 30 segundos removiendo bien entre medias hasta que el chocolate esté completamente fundido. Agregamos la mantequilla y removemos hasta que se disuelva y obtengamos una mezcla homogéna y brillante. La dejamos caer sobre la parte superior del bizcocho y servimos.




    Notas:

    Veamos, circula por internet un método para pelar castañas cociéndolas en el microondas que a mí no me gusta nada. Opinión totalmente personal,  porque yo adoro las castañas cocidas, me parece uno de los bocados más ricos y deliciosos que se pueden probar, así que al que le guste esta manera de cocer las castañas pues que lo haga así. Ni el sabor ni la textura tienen nada que ver con el método tradicional de cocer castañas que hemos hecho siempre en casa. ¿Y cómo es el método de cocer castañas? me vais a preguntar. Pues os lo explico a continuación:
    Lo primero que hay que hacer es pelar las castañas dejando la piel interior. La piel o cáscara exterior no es necesario retirarla en su totalidad, con pelar más o menos la mitad de la castaña ya nos sirve (y trabajo que nos ahorramos) Las ponemos en una cazuela y echamos agua que las cubra (que sobresalga el agua un dedo de alto desde el nivel de las castañas, a no ser que vuestro dedo sea un dedito, entonces contar dos). Añadimos sal (las castañas son sosas y sino que se lo pregunten a los portugueses que las asan en sal. Pondremos sal como si estuviésemos friendo patatas (jaja ahora entiendo porque muchas veces me decís que lo explico todo de una forma muy natural ;-))  En Galicia añadimos al agua de cocción, anís y néboda, como sé que de lo primero tenéis pero de lo segundo no, ya os aclaro antes de que mandéis la receta a tomar por saco que no hace falta, así que quietos ahí que os digo como cocer castañas para que os queden de 10 sin el yerbajo ese que os he nombrado. Si tenéis anís en grano o estrellado, le ponéis. ¿cantidad? supongamos que estamos cociendo 1kg de castañas, pues ponemos una cucharada colmada de anís en grano y otra de anís estrellado (esto como todo, al que le guste el sabor más marcado pues que ponga más) Ahora tapamos la cazuela y dejamos hervir 35-40 minutos, dependiendo del tamaño de las castañas. Sacamos una y comprobamos que esté tierna. La piel que la recubre saldrá sola. Escurrimos toda el agua donde han cocido y le ponemos un buen chorro de licor de anís, la cantidad de nuevo a vuestro gusto. Como referencia os digo que yo le pongo un chorrazo que debe ser casi ilegal, ¡pero es que me encanta el sabor a anís! Las devolvemos de nuevo al fuego para que evapore el anís que le acabamos de poner y queden secas las castañas. Las retiramos y las cubrimos con un paño. Volvemos a tapar la cazuela y las dejamos reposar unos 10 minutos antes de servir. En casa las comemos calientes, y de verdad, a lo mejor os ha parecido un poco lío esto de cocer las castañas, ¿no? pero en serio, son taaaaaaaaaaaaaaaan ricas así!!! Aunque solo sea una vez, hacerlas. Estoy segura de que vais a repetir, y la receta no es tan liosa lo que pasa que me paro tanto en la explicación que lo parece más de lo que es.

     Ah! Y esto viene para explicaros que en la receta se piden 100g + 50g de castañas cocidas. Los cien son para triturar con la leche y los 50 restantes son para poner partidas a modo de tropezones, pero solo valen si cocéis las castañas como os he explicado ya que en el microondas una vez enfrían quedan duras, o por lo menos a mí me han quedado así, a ver si alguien que las haya hecho de esta forma me lo confirma, porque no tengo intención de volver a probar esa manera de cocerlas. Si optáis por no ponérselos, triturarlas con el resto.

    La miel no nos gusta a muchos. Y digo "nos" porque yo la aborrezco, así que podéis ponérsela tranquilamente a la receta ya que no se nota nada su sabor. Entre que es una cantidad pequeña y el resto de ingredientes queda totalmente camuflada. La miel es un azúcar invertido natural, que deberíamos usarlo más en repostería (ya os avanzo que se la pongo a casi todo) además de aportar dulzor, retiene la humedad, con lo que obtendremos un bizcocho menos seco.

    Y esto es todo por hoy. Espero que os haya gustado la receta, y como siempre, nos vemos en la próxima. ¡Un abrazo!