Bizcocho de castañas y chocolate




Ya es otoño, y como podéis ver, me he metido de lleno en él gastronómicamente hablando. A partir de ahora, toca cocinar con castañas, calabaza, disfrutar de una mis frutas preferida, la granada! Me encantan. Toca hacer membrillo, compota y tartas de manzana, ver a mi madre devorar los caquis y a mi marido comer setas a tutiplén. Tiempo de pelar mandarinas para Gael, y de terminar hasta el gorro del anuncio de El Corte Inglés (¡qué pesados!)

El bizcocho de hoy lleva castañas entres sus ingredientes y es lo que hace la receta un poco liosa, porque hay que pelarlas para cocerlas, pero ese pequeño esfuerzo vale totalmente la pena, no solo para poder hacer este bizcocho que es absolutamente delicioso, si no porque las castañas una vez cocidas, se pueden congelar, y así las tendremos listas para próximas recetas.

Al final de la receta, en las notas, os explico el proceso que yo sigo para cocerlas, aunque no descarto hacer un paso a paso porque las castañas cocidas es uno de mis bocados favoritos, y debería tenerlo en el blog como una receta más. Bien se lo merece.




BIZCOCHO DE CASTAÑAS Y CHOCOLATE



Ingredientes para la masa del bizcocho:
200g de chocolate fondant
200g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente (blanda)
150g de azúcar moreno
30g de miel
200g de harina de trigo de repostería
3 huevos M (a temperatura ambiente)
100ml de leche entera
16g de levadura química o impulsor
Una pizca de sal
100g de chips de chocolate
100g + 50g de castañas cocidas (ver notas)

Ingredientes para el glaseado:
80g de chocolate negro para fundir
80ml de nata 35% materia grasa
15g de mantequilla con sal



Preparación:
  • Empezamos cociendo las castañas (ver notas al final de la receta) 
  • Precalentamos el horno a 160ºC (con aire) 180ºC (sin aire)
  • Una vez las castañas cocidas, las pelamos y las trituramos con la leche hasta obtener un puré. Reservamos.
  • Troceamos el chocolate y lo fundimos al baño María o en el microondas en tandas de 30 segundos removiendo bien entre medias. Reservamos.
  • Colocamos en el bol de la batidora la mantequilla en trozos, el azúcar moreno y la miel. Batimos a velocidad media-alta hasta que la mezcla esponje (unos 5 minutos) con una espátula raspamos los laterales y el fondo del bol dos veces durante este proceso para asegurarnos de obtener una crema homogéna.
  • Añadimos los huevos de uno en uno, sin añadir el siguiente hasta que el anterior haya desaparecido por completo en la mezcla. (Si la crema adquiriese el aspecto de haberse cortado, añadimos dos cucharadas de la harina que se incluye en los ingredientes y proseguimos con la receta) 
  • Agregamos el chocolate fundido reservado que ya no estará caliente (aseguraros de esto)
  •  Incorporamos, sin dejar de batir, la mezcla de leche y castañas.
  • A continuación, agregamos la harina tamizada con la sal y la levadura. Batimos lo justo y necesario para integrarla (no sobre batir la mezcla para que no se desarrolle el gluten de la harina y nos quede duro el bizcocho)
  • Agregamos los chips de chocolate y los tropezones de castaña, si hemos decidido ponérselos (ver notas) integramos con una espátula de silicona.
  • Vertemos la mezcla en un molde tipo corona previamente engrasado. Damos unos golpes secos con el molde sobre la encimera para nivelar la masa y eliminar las posibles burbujas de aire. 
  • Introducimos al horno durante 50 minutos aproximadamente (comprobar la cocción a partir del minuto 45 pinchando en el centro con un palo de brocheta)
  • Retiramos y dejamos reposar 15 minutos. Desmoldamos sobre una rejilla para que termine de enfriarse
  • Preparamos el glaseado colocando en un recipiente apto para el microondas la nata y el chocolate troceado. Calentamos en tandas de 30 segundos removiendo bien entre medias hasta que el chocolate esté completamente fundido. Agregamos la mantequilla y removemos hasta que se disuelva y obtengamos una mezcla homogéna y brillante. La dejamos caer sobre la parte superior del bizcocho y servimos.




    Notas:

    Veamos, circula por internet un método para pelar castañas cociéndolas en el microondas que a mí no me gusta nada. Opinión totalmente personal,  porque yo adoro las castañas cocidas, me parece uno de los bocados más ricos y deliciosos que se pueden probar, así que al que le guste esta manera de cocer las castañas pues que lo haga así. Ni el sabor ni la textura tienen nada que ver con el método tradicional de cocer castañas que hemos hecho siempre en casa. ¿Y cómo es el método de cocer castañas? me vais a preguntar. Pues os lo explico a continuación:
    Lo primero que hay que hacer es pelar las castañas dejando la piel interior. La piel o cáscara exterior no es necesario retirarla en su totalidad, con pelar más o menos la mitad de la castaña ya nos sirve (y trabajo que nos ahorramos) Las ponemos en una cazuela y echamos agua que las cubra (que sobresalga el agua un dedo de alto desde el nivel de las castañas, a no ser que vuestro dedo sea un dedito, entonces contar dos). Añadimos sal (las castañas son sosas y sino que se lo pregunten a los portugueses que las asan en sal. Pondremos sal como si estuviésemos friendo patatas (jaja ahora entiendo porque muchas veces me decís que lo explico todo de una forma muy natural ;-))  En Galicia añadimos al agua de cocción, anís y néboda, como sé que de lo primero tenéis pero de lo segundo no, ya os aclaro antes de que mandéis la receta a tomar por saco que no hace falta, así que quietos ahí que os digo como cocer castañas para que os queden de 10 sin el yerbajo ese que os he nombrado. Si tenéis anís en grano o estrellado, le ponéis. ¿cantidad? supongamos que estamos cociendo 1kg de castañas, pues ponemos una cucharada colmada de anís en grano y otra de anís estrellado (esto como todo, al que le guste el sabor más marcado pues que ponga más) Ahora tapamos la cazuela y dejamos hervir 35-40 minutos, dependiendo del tamaño de las castañas. Sacamos una y comprobamos que esté tierna. La piel que la recubre saldrá sola. Escurrimos toda el agua donde han cocido y le ponemos un buen chorro de licor de anís, la cantidad de nuevo a vuestro gusto. Como referencia os digo que yo le pongo un chorrazo que debe ser casi ilegal, ¡pero es que me encanta el sabor a anís! Las devolvemos de nuevo al fuego para que evapore el anís que le acabamos de poner y queden secas las castañas. Las retiramos y las cubrimos con un paño. Volvemos a tapar la cazuela y las dejamos reposar unos 10 minutos antes de servir. En casa las comemos calientes, y de verdad, a lo mejor os ha parecido un poco lío esto de cocer las castañas, ¿no? pero en serio, son taaaaaaaaaaaaaaaan ricas así!!! Aunque solo sea una vez, hacerlas. Estoy segura de que vais a repetir, y la receta no es tan liosa lo que pasa que me paro tanto en la explicación que lo parece más de lo que es.

     Ah! Y esto viene para explicaros que en la receta se piden 100g + 50g de castañas cocidas. Los cien son para triturar con la leche y los 50 restantes son para poner partidas a modo de tropezones, pero solo valen si cocéis las castañas como os he explicado ya que en el microondas una vez enfrían quedan duras, o por lo menos a mí me han quedado así, a ver si alguien que las haya hecho de esta forma me lo confirma, porque no tengo intención de volver a probar esa manera de cocerlas. Si optáis por no ponérselos, triturarlas con el resto.

    La miel no nos gusta a muchos. Y digo "nos" porque yo la aborrezco, así que podéis ponérsela tranquilamente a la receta ya que no se nota nada su sabor. Entre que es una cantidad pequeña y el resto de ingredientes queda totalmente camuflada. La miel es un azúcar invertido natural, que deberíamos usarlo más en repostería (ya os avanzo que se la pongo a casi todo) además de aportar dulzor, retiene la humedad, con lo que obtendremos un bizcocho menos seco.

    Y esto es todo por hoy. Espero que os haya gustado la receta, y como siempre, nos vemos en la próxima. ¡Un abrazo!